Tras visualizar tantas y tantas veces aquellas cosas que tanto me importaban, se hicieran realidad, al fin se cumplieron.
Mi conciencia cambio tan solo al viajar y descubrir que hay mil formas de pensar y de hacer para que aquello que quieres tener ocurra. Así fue como decidiendo desde un principio que iba a volver a mi lugar soñado, volví.Digamos que la fiesta mayor de esta ciudad fue un tanto extraña, se llenó de caras nuevas, experiencias nunca vividas, risas, diversión y algún que otro chasco, claro que lo mejor de todo es quedarse con lo bueno, con aquello que solo al recordarlo te saca una pequeña sonrisa. Como siempre pienso, las fiestas son lo mejor para volver a ver a aquellas personas que hacia tanto con las que ni si quiera cruzabas palabra o con las que tanto cruzarla normalmente ni siquiera necesitas su presencia en tales actos. Son personas, tantas y tantas: nuevas caras, viejos conocidos, recientes amigos.. Todos ellos han sido los encargados de hacer de esta fiesta una de las mejores.
Almuniente fue otro cantar. Gracias a dos de mis chicas favoritas puedo decir que estas fiestas han sido de las mejores de mi vida. El descontrol se apoderó de mi cuerpo y por ello hice cosas nunca pensadas ni esperadas. La mejor noche la madrugada del 28, sin lugar a dudas.
Tras pasar unos días en casa de alguien cuqui después de las fiestas almunientinas, llegó la hora de viajar al lugar soñado (mencionado anteriormente) con alguien con la que pensé que seria todo perfecto. Por mi parte lo fue al estar con mi familia, el resto no fue ni de lejos lo esperado... Costó bastante volver a despegarse de aquel lugar al que solo puedo ir 2 veces al año como mucho, pero es algo que debo aceptar, lo bueno dura poco.
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